…:::LOS DETRACTORES:::…

Publicado: abril 13, 2010 en Uncategorized

Los detractoras de la Fe Reformada…

Por Fares Palacios (IBRC)
Los detractores de la fe Reformada lamentablemente poco pueden argumentar usando como base una correcta y convincente exégesis de los poquísimos textos bíblicos que usan. Esto es lamentable, pues no queda al parecer otro camino argumentativo que el descrédito hacia esta fe que profesamos los que nos adherimos a la Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689, o la de Westminster, entre otras.

Algunos respetables señores cristianos, algunos muy amados hermanos a los cuales jamás quisiera contradecir; están usando el poder de su muy respetable tribuna para advertir a sus oyentes sobre los “peligros” de la Teología Reformada. La misma Teología que influenció Naciones enteras en Europa y las ha colocado dentro de las Naciones más Avanzadas y desarrolladas del Planeta y que sirvió además como base indiscutible de la Fundación de los EEUU como país, la misma Teología que logró por medio de uno de sus adherentes la abolición de la esclavitud en el Parlamento Británico, la misma Teología que propició avances científicos, sociales, económicos, educativos y tecnológicos. La misma Teología que aún hoy en día nutre a sus detractores con la prolija bibliografía, pues no es un secreto para nadie que cientos de estantes pastorales están repletos de libros escritos por autores Reformados abundantes en castellano y en inglés sobre casi cualquier temática conocida, la misma Teología que enfatiza la importancia de la predicación y enseñanza expositiva de las Benditas Escrituras en las Iglesias de Dios.

Otros señores no tan respetables hacen un llamado acéfalo a sus súbditos a rechazar la Teología Reformada, o Calvinismo, sin siquiera tener certeza de que es tal cosa puesto que la pereza intelectual, los prejuicios, aún supersticiones y la negligencia Teológica nublan sus ojos y engrosan sus corazones al punto de la total inutilidad ministerial, para dar inicio a ministerios basados en Filosofía humana. Siempre me gusta repetir esta máxima que me enseñó una brillante profesora en la Universidad Central de Venezuela: “…nunca se pronuncie usted, sobre un tema que desconoce…” Haciendo un llamado a la investigación consciente y esforzada sobre cualquier tema que se pretendía sustentar o defender.
El gran y real presunto peligro de la Teología Reformada, no es esta Teología preciosa que en criterio de los titanes de la fe histórica y de miles en todo el mundo es el Evangelio de Jesucristo; sino la deformada Teología enquistada en gran parte de la cristiandad producto de la herencia del lamentable error arminiano en las Iglesias Bautistas generales, Iglesias desviadas de su credo primigenio protestante, del carismatismo posmoderno de los grupos reaccionarios o emergentes, y de los grupos exclusivistas o libres de corte Darbista, y dispensacionalista, todos estos apartados en mayor o menor grado de los principios históricos y bíblicos de la fe cristiana ortodoxa.
Mayor aún, se puede decir con plena certeza que la gran mayoría rechaza esta fe, por un entendimiento parcializado, y una tremenda desinformación voluntaria muchas veces, pues ninguno de ellos desea pagar el precio de estar tantas horas leyendo, orando y escudriñando Las Escrituras y la historia doctrinal de la Iglesia de Cristo.
En dos oportunidades recuerdo, hablando con dos líderes Bautistas que no podían refutar mis exposiciones, que no son mías, sino que son el más puro calvinismo reformado, ni argumentar o especificar sistemáticamente las de ellos; finalmente pasaron a una postura que yo llamo de relativismo evangélico. Su respuesta fue sencilla: “…bueno, es verdad; pero que importa; no hay iglesia perfecta, yo sé que estoy equivocado, pero me quedo aquí…”; otro me dijo: “…es cierto, pero yo solo me dedico a ganar almas, deja la Teología para los eruditos…” Lo curioso de esto es que estos hermanos, antes de ello, eran celosos refutadores de otros grupos.
Considero que si importa estar donde se exponga la mayor cantidad de verdad posible, ya que la imperfección de la Iglesia Local, no excluye mi responsabilidad de Escudriñar las Escrituras ni tampoco es un llamado a la indolencia argumentando la máxima de los necios “…todas las iglesias tienen errores, no me importa quedarme en mi error…”, o como dice aquel estudiante mediocre cuando reprueba un examen en la Facultad: “…bueno, todos reprobaron…” para sentirse mejor con su conciencia, a esto puedo responder con una máxima muy sabia que aprendí de una amiga, una brillante jurista y filosofa del derecho: “…mal de muchos, es consuelo de tontos…” Las personas sin temor de Dios o en declive espiritual toman las posturas más cómodas para ellos, y si bien es cierto debe haber prudencia y sabiduría en cada decisión a tomar; no es menos cierto que cada ser humano, y cada creyente es responsable por el cúmulo de verdades que a Dios le plugo darle. Decir una verdad “…todos somos pecadores…” a conveniencia para librarse de su responsabilidad, es una abierta rebelión a Dios. O afirmas eso para arrepentimiento, o lo afirmas para seguir recreándote en el pecado. ¿Dónde te encuentras tú?
La Teología no es meramente para eruditos, la Teología es para todo hijo de Dios. Todo cristiano es en mayor o menor grado es un Teólogo. Quién estudia las Escrituras, estudia la Teología, “El Conocimiento de Dios”. Cada hijo de Dios anhela y debe buscar conocer más y más cada día a Su Creador, Soberano Dios y Salvador eterno.
Ganar almas, es parte de las obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas, más no es el fin primigenio sino parte del cristianismo integral. El fin de nuestra existencia no es otro que “Glorificar a nuestro Dios Creador, amado Soberano; y disfrutar de EL para siempre jamás” Quién esto haga obrará en consecuencia a la gloria de Dios proclamando doquier Sus virtudes, el Evangelio de Jesucristo a toda criatura con su vida, y con sus labios.
Un ganador de almas que piense de esa manera ignora que todo cuanto pueda compartir proviene del conocimiento de Dios y pronto verá por esta infeliz postura promotora de la ignorancia; que cada día estará más seco que un cuero.
El temor que genera el despertar calvinista, o el despertar al Evangelio de Jesucristo tal y como está expresado en las Sagradas Escrituras a nivel Mundial, es una indefectible evidencia de la debilidad doctrinal de los pastores detractores aún de su propia Teología, ya que de estar firmes ellos en una fe que dicen defender; no tendrían que recurrir a estrategias de satanización y siembra de temor para con sus oyentes que no pueden estar en un mejor nivel intelectual ni espiritual, a rasgos generales, que quién usa el pulpito para estas cosas.
Por otra parte no puedo jamás pensar que quién adversa el Evangelio de la Gracia de Jesucristo lo hace pensando en que ofende a Dios y en esto doy el conocido principio jurídico Franco – alemán del beneficio de la duda. Si los detractoras del Evangelio de la Gracia de Jesucristo, o como es apodado, Calvinismo, supieran que esta es la verdad, estarían aterrados al usar la tribuna para sembrar temor contra esta fe. Tendrían temor de resistir al Dios de las Escrituras, taparían sus bocas, se retractarían, se humillarían frente a la Soberanía de Dios y avergonzados bajarían sus rostros hasta la tierra.
¿Cuál es mi sugerencia?, Mi llamado respetuoso a los ministros en Venezuela principalmente, es a no pronunciarse sobre un tema que desconocen; sino hasta que diligentemente hayan investigado de que trata todo este asunto.
Mis muy respetables predicadores, hombres que de seguro aman a Dios, si estudian estas verdades históricas de la iglesia de Cristo, verán como ese amor se acrecienta y aumenta cada día, porque no puede generar cosa contraria el conocer la misericordia de Dios y Su Soberanía e Imperio sempiternos en la tierra y el cielo y hasta el fin del mundo.
Jamás amarán más al Creador como cuando puedan ver su propia depravación radical expuesta en la Escritura como consecuencia del pecado en Adán nuestra cabeza federal, y su redención por pura gracia en Jesús el postrer Adán, el Salvador del Mundo y cada día de sus vidas darán gracias a Dios por tan inmerecido don.
Mi llamado es además a los ministros Bautistas lectores de este blog, a estudiar su Constitución perdida, ¿A qué me refiero?, A la Confesión de Fe Bautista de 1689, esa que jamás les mostraron aquellos amados misioneros que llegaron de lejanas tierras, por alguna una razón, o por otra, y me atrevo a decir con osadía a cada Bautista lector, ¡Esta es su Confesión original, por favor léanla!
En mi caso, fue solo al estudiar y leer y releer esta confesión, no como Palabra de Dios, sino sujeta a Ella, que pude entender mi historia protestante, mis nexos Bautistas esenciales, y cuanto me había desviado de la fe de mis antepasados, todos grandes, apasionados y eruditos predicadores puritanos, reformados, Bautistas y hombres que amaron a Dios y dieron sus vidas aún por estas verdades, hombres usados por Dios para la salvación de miles y miles de almas.
No pude menos que caer rendido sollozando ante el Poder y la Soberanía de Dios, porque el por pura gracia me salvó, de Dios es la salvación, no del hombre; yo merecía la condenación eterna por mi pecado, por mi inmundicia y mi rebelión y odio hacia Dios, pero aún así, el me amó, él me salvó; él me dio un nuevo corazón de carne.
Antes mi corazón natural de piedra, muerto; no latía y por eso yo no podía ver, estaba ciego e incapacitado para buscar a Dios, muerto, y nada más que muerto en delitos y pecados. Pero, cuando el regeneró mi corazón, y me dio vida espiritual, y no estando más en estado natural de incomprensión de la Deidad, y pudiendo entender las cosas de Dios por la vida que el Creador me dio libremente y por su voluntad, no la mía; entonces vine en libertad hacia su Redil. ¿Podía yo venir en esclavitud?, ¿Podía yo entender siendo un hombre natural las cosas de Dios?, ¿Podía ver estando ciego?, ¿Podía respirar estando muerto? A todas estas preguntas la respuesta es ¡No!, ¡No!, y ¡No!
Por esta razón mi Amado Salvador me libertó estando yo antes encadenado al pecado, para poder venir a Él, me dio entendimiento estando yo antes entenebrecido, para comprender las verdades redentoras de Su Gracia, pude ver al Calvario al Varón de dolores, precioso y luego resucitado en Gloria Majestuosa y eterna, estando antes yo ciego y caminando a la muerte; porque EL me concedió vista espiritual, pude tener fe, y creer; no por mi mismo; sino porque Dios me dio antes vida concediendo ese don para que toda la gloria sea de Él y solo de ÉL.
Mi llamado a los ministros y hermanos Bautistas y a quienes se sientan aludidos de otras denominaciones a que no tomen una postura cómoda, sino que con propósito de corazón estudien de manera imparcial y sin prejuicios estas cosas, no sea que se encuentren luchando contra el Dios de la Biblia. Fue mí estimado hermano Charles Haddon Spurgeon quién dijo en su sermón sobre la Elección lo siguiente:
“…Haz a un lado tus prejuicios: escucha con calma, escucha desapasionadamente: oye lo que dice la Escritura. Y cuando recibas la verdad, si a Dios le place revelarla y manifestarla a tu alma, que no te dé vergüenza confesarla. Confesar que ayer estabas equivocado, es solamente reconocer que hoy eres un poco más sabio. Y en vez de que sea algo negativo para ti, da honor a tu juicio, y demuestra que estás mejorando en el conocimiento de la verdad. Que no te dé vergüenza aprender, y hacer a un lado tus viejas doctrinas y puntos de vista, y adoptar eso que puedes ver de manera más clara en la Palabra de Dios. Pero si no ves que esté aquí en la Biblia, sin importar lo que yo diga, o a qué autoridades hago referencia, te suplico, por amor de tu alma, que rechaces lo que digo. Y si desde este púlpito alguna vez oyes cosas contrarias a la Sagrada Palabra, recuerda que la Biblia debe ser lo primero, y el ministro de Dios debe estar sometido a Ella. Nosotros no debemos estar por sobre la Biblia cuando predicamos, sino que debemos predicar con la Biblia sobre nuestras cabezas. Después de todo lo que hemos predicado, estamos muy conscientes que la montaña de la verdad es más alta de lo que nuestros ojos pueden discernir. Nubes y oscuridad rodean su cima, y no podemos distinguir su pico más elevado. Sin embargo, vamos a tratar de predicar lo mejor que podamos…”
El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano

La Elección
NO. 41-42
Sermón predicado el Domingo 2 de Septiembre, 1855
por Charles Haddon Spurgeon
En la Capilla New Park Street,
Southwark,
Londres.

© Por Fares Palacios. Todo por Gracia. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

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