4.- El para que de la oración de Pablo por los santos de Colosas "LLEVANDO FRUTO" 2da Parte

Publicado: marzo 18, 2010 en Uncategorized

4.- El para que de la oración de Pablo por los santos de Colosas “LLEVANDO FRUTO” 2 Parte

Por Fares Palacios (IBRC)

En la entrada anterior dije que en este post veríamos cuales obras dan testimonio de que somos hijos de Dios. Esto en la misma línea de pensamiento de la epístola a los Colosenses del para que de la oración de Pablo por los Colosenses. Lo ultimo que vimos y a grandes rasgos era que aquel que andaba como es digno del Señor, es decir que vive a la altura de la Majestad de su Dios, y esto no por el mismo sino por la gracia del Padre, este agrada a Dios en todo entre otras cosas lleva fruto en toda buena obra. Aclaramos que solo los salvados pueden hacer las obras que han sido preparadas de antemano y ser aceptas a Dios pues es posible que alguno pueda imitar estas obras sin ser regenerado.

Providencialmente esta semana topé con el Capítulo XVI de la Buenas Obras de la Confesión de Fe de Westminster (CFW) y la misma dice algunas cosas interesantes y certeras sobre este tema, al igual que nuestra Confesión de Fe Bautista de Londres (CFBL) de 1689.



En el primer a parte del Cap. XVI afirma la Confesión de Fe de Westminster que las buenas obras son solo aquellas que el Señor ha mandado en su Palabra. Esto es muy interesante porque derrumba cualquier pretensión o invención de nuevas obras que alguno quiera traer a la práctica cristiana. Voy a colocar textualmente lo que reza la (CFW) ya que en este punto en nada difiere de la (CFBL), dice así:

“Las buenas obras son solamente aquellas que Dios ha ordenado en su santa Palabra y no las que, sin autoridad de ésta, han inventado los hombres por un fervor ciego o cualquier pretexto de buenas intenciones.”

Las obras que deberían identificar a los santos y fieles son aquellas que Dios preparó de antemano para que caminen en ellas y no meras invenciones, esto deja de manifiesto que los cristianos obrarán conforme a las mismas Palabras de Dios y de conformidad a lo que la Biblia expone son las Obras que a Dios agradan. Estas invenciones abundan en nuestro contexto evangélico contemporáneo tanto como en el contexto de tiempo Bíblico, es decir el momento en que se desarrollaron los hechos registrados en el Canon de las Escrituras Sagradas del cristianismo.

Dios nos ha declarado que quiere de nosotros sus hijos y esto queda manifestado en la misma Palabra de Dios (Mi 6:8) y nuestro deber es comprobar la buena voluntad de Dios agradable y perfecta en todo tiempo (Rom 12:2) no en vano la oración del apóstol es que los santos de Colosas sean llenos del conocimiento de la voluntad de Dios en toda sabiduría e inteligencia espiritual. Una honra a Dios basada en obras de la invención humana es fútil, vana, infructuosa y una ofensa a Dios (Mt 15:9) y los más propensos a querer honrar a Dios con falsificaciones y presunciones carnales son los fariseos, o el equivalente actual a nuestra generación, los legalistas quienes son maestros de la falsificación de la santidad muchas veces basados en las Escrituras usando el Libro Sagrado como medio de control y manipulación. Pero no es el tema este sino las buenas obras, así que veamos.

Evidencia de una fe viva

Podemos saber que uno que dice tener fe es salvado, si obra en consecuencia con su misma fe (Sgto. 2:18, 22) Por medio de la las obras los hijos e Dios muestran su gratitud a al Creador (Sal 116: 12, 13); fortalecen su confianza (1 Jn. 2:3, 5; 2 Ped. 1:5 – 10); edifican a sus hermanos (2 Cor. 9:2; Mt. 5:16) y adornan la profesión del evangelio (Tito 2:5, 9 – 12 ; 1 Tim 6:1) Este tema suele pasar desapercibido muchas veces pero cuan importante es pedir a Dios que llevemos fruto en toda buena obra. La fe sin obras es muerta y no seremos ni sal ni luz en el mundo de no tener una evidencia palpable de nuestra fe cristiana. Dios es glorificado, el hombre beneficiado tanto el que bien obra como el que observa y recibe la gracia de esa obra y además la doctrina es adornada y hermoseada porque es imposible que hasta el mal vil de los pecadores no reconozca la belleza de la fe cristiana.

¿Cuáles son esas Obras?

No creo necesario colocar una lista exhaustiva de obras que identifican a los hijos de Dios, pero puedo colocar las que en mi criterio pueden ser mas significativas a los fines de esta sección del escrito y de la serie de artículos sobre el para que de la oración de Pablo por los colosenses.

La que deseo colocar primero está en Mateo 5 y creo que puede ser usada como una buena base al tema que tratamos. ¿Cuáles son esas buenas obras que identifican a los hijos de Dios y en las cuales debemos nosotros perseverar?

“…14Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos…”

Lo primero que buscan las buenas obras que hacen sus santos escogidos en glorificar al Padre Celestial. No hay duda que las obras siendo producidas por la Providencia y Su Gracia en los que son suyos, estas deben arrebatar de los corazones y labios de los hombres alabanzas y glorias al Eterno Dios. Nuestros hechos darán testimonio de que tenemos un Dios Vivo y verdadero. Las obras de los santos son acciones públicas, vistas por todos los hombres y estas deben estar en concordancia con la Majestad de Dios, como dice en la frase anterior al texto que estamos estudiando de la Carta “…andar como es digno del Señor…” Y es que hacemos esto cuando nuestras obras son como aquella ciudad asentada sobre una montaña muy alta y vista en la noche en la lejanía. Por alguna razón el mundo puede hacer lo que quiera, pecar, blasfemar y a nadie le interesará aquella cuestión, pero basta que un creyente yerre para que sea destrozado por medio de la boca de los hijos de Adán.

Las obras que hacen los hijos de Dios no pueden ser escondidas, deben mostrar la gloria de Dios en medio de su entorno, esto es en medio de la sociedad, la Universidad, el Liceo, La Oficina, el Barrio, la Urbanización. Esto es maravilloso, aún estas obras son para la gloria perpetua y absoluta de Dios. ¡Somos luz!, ¡Hijos de Luz! ¿Cómo puede un hijo de luz caminar entre tinieblas?

Otro texto que deseo compartir esta en Mateo 14, veamos:

“…3Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza. 4Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume? 5Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella. 6Pero Jesús dijo: Dejadla, ¿por qué la molestáis? Buena obra me ha hecho. 7Siempre tendréis a los pobres con vosotros, y cuando queráis les podréis hacer bien; pero a mí no siempre me tendréis. 8Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura. 9De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella…”

Tal fue la obra de esta mujer que fue ordenado por el mismo Jesús que aquella obra quedara grabada en los Evangelios. A simple vista podemos notar algo, y es que esta mujer trajo un frasco de perfume muy costoso para derramarla sobre la cabeza de Su Señor. Obviando la actitud del avaro hipócrita discípulo, podemos destacar la actitud de adoración y entrega de esta mujer. No se si era ella una mujer rica, pero si se que ella dio su adoración a Dios al derramar ese costoso perfume sobre EL, el mismo Señor dijo, “…esta ha hecho lo que podía…” No se si ella sabía exactamente lo que estaba pasando, pero se que ella tuvo un gesto de adoración y entrega. Por lo general los hombres son bien apegados a aquellas cosas que tienen de índole material, y pocas veces vemos a un creyente dispuesto a dar no solo sus fuerzas sino sus recursos para la gloria de Dios y la expansión del Reino. Otra buena obra considero es hacer lo que podemos para dar a Dios. Y nuestras obras jamás deberían ser pocas. Algunos se limitan con hacer alguna que otra buena obra pero no somos constantes, más la Escritura nos muestra que esas obras que evidencian nuestra fe viva deben ser abundantes porque poderoso es Dios para darnos esa gracia según dice 2 Cor. 9:8:

“…8Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra…”

No debemos olvidar que si hacemos algo es porque Dios produce en nosotros el querer como el hacer por su buena voluntad, sin embargo esto no implica que el creyente descuide su salvación y sea negligente en no obrar conforme Dios le ordena. Su soberanía no excluye nuestra responsabilidad. Dios es Poderoso para hacer que en nosotros sus hijos abunden toda gracia, a fin de que teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundemos en toda buena obra. Veo aquí que las obras buenas en las que deben perseverar los santos deben ser abundantes y esto por la gracia de Dios.

No hay límites para el bien obrar jamás ni excusa para no obrar puesto que Dios nos da todo lo que necesitamos y de manera abundante. Es grandioso saber que Dios jamás nos pide nada que no podamos hacer, es hermoso saber que no depende de nosotros y que sin embargo somos llamados a obrar. En todo tiempo debe abundar esa luz visible, que los hombres vean nuestras buenas obras y glorifiquen a Dios, que nosotros demos a Dios adoración y demos aquello que nos cueste para Su Gloria siempre y por siempre.

Predicar el Evangelio es otra buena obra, dice Pablo en 2 Cor. 10:

“…15No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino que esperamos que conforme crezca vuestra fe seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra regla; 16y que anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado. 17Mas el que se gloría, gloríese en el Señor; 18porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba…”

Hay una gloria especial en la obra de Dios. Y es esta una de las más grandes obras si es que existe tal calificación de obras. Estando ya preparada de antemano, la Gran Obra es un deber de todo cristiano. No se cuantos lugares hay aún que no tienen una sola Iglesia Protestante, ni una sola congregación de santos. No se cuantos lugares aún están en densas tinieblas sin haber visto ni oído a Jesucristo. Es una realidad al menos en Venezuela que la población aumenta increíblemente cada día. Solo en Caracas hay 6 millones de habitantes y quizá la gran mayoría de ellos no han venido aún a Jesucristo.

La Iglesia de Cristo debe entender la importancia de la predicación del Evangelio Bíblico a nuestra generación. Una hermana me envió un texto, cuyo autor no recuerdo pero no olvido las palabras. “…esta generación de creyentes es responsable por esta generación de pecadores” La gran obra debe ser enfocada según la cosmovisión protestante de la fe, esto es la gloria de Dios. Fue el pastor Francisco Guzmán quién dijo: “…La Iglesia no puede existir sin el evangelismo. Una iglesia que pierde su fervor evangelístico pronto desaparecerá…” El evangelismo es parte de la gloria de Dios y es parte de los medios que Dios preparó para que los suyos oyeran la voz del Pastor y vinieran a El y vieran la luz del Evangelio como aquel peregrino que junto al camino y cayendo la noche ve una ciudad asentada sobre un monte llena de luces, o como el marinero que a la deriva puede divisar la luz de un faro que le muestra el camino a un lugar seguro. ¿No hemos de glorificar a Dios guiando a los náufragos a la Roca eterna de los siglos?

Finalmente un día nuestras obras serán pasadas por fuego (1 Cor. 3:13) y de ellas tendremos recompensa. Esto es como correr en una carrera de 100 metros planos, y tener la medalla de oro asegurada, pero a pesar de ello tener que correr con todas las fuerzas de nuestra alma porque así podrás ver en cada paso largo y en la velocidad y fuerza la gracia de Dios avivando tu espíritu, fortaleciendo tus músculos, manteniendo tu vista en el galardón.

Por ultimo quiero dejarte esta cita que está en 2 Ped 1

“…3Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 4por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; 5vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 6al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; 7a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 8Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 9…”

La lista puede seguir sobre cuales obras dan testimonio de que somos hijos de Dios, fe, virtud, conocimiento de Dios, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal, amor pues en esto también podemos saber si alguno es nacido de Dios, en que ama a sus hermanos. La lista puede seguir pero yo solo quiero dejar la idea de que estas obras son la evidencia de una fe viva, y de que ellas deben ser visibles a todos los hombres como la luz en las tinieblas, como una ciudad asentada sobre un monte; para que los que observan glorifiquen a Dios. Lo que si debemos resaltar de todo lo antes visto es que las buenas obras no son meras invenciones humanas, están pre establecidas en la Biblia, son evidencia de une fe viva y estas deben ser visibles a los hombres, abundantes en medio de nuestra generación y mayormente en nuestra Iglesia y debemos entender que todo esto depende de Dios quién además no llama a no ser negligentes ni perezosos en hacer aquello que Dios nos ha mandado para que de esta manera sea Dios glorificado y se pueda decír de nosotros como se decía de los Valdenses: “…estos herejes aman a sus esposas y sus esposas les están sujetas a ellos, sus hijos son obedientes y disciplinados, hacen obras de caridad y ayudan a los más necesitados y entre ellos ninguno tiene necesidad porque se ayudan unos a otros. Pagan impuestos y honran a los gobernantes, son trabajadores honestos y diligentes…” No vemos en la próxima entrada.

Próximo artículo “Creciendo en el Conocimiento de Dios”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s