3.- El para que de la oración de Pablo por los santos de Colosas "LLEVANDO FRUTO"

Publicado: marzo 14, 2010 en Uncategorized

3.- El para qué de la oración de Pablo por los santos de Colosas
Llevando fruto en toda buena Obra

Por Fares Palacios (IBRC)

Decía en la entrada anterior que agradar a Dios en todo implicaba necesariamente ceder a mi propia satisfacción no sujeta a la voluntad revelada de Dios y que mi placer todo fuera enteramente el placer lícito que Dios da a los hombres y que es la consecuencia y no la razón o causa primigenia de glorificar a Dios como Soberano del Universo y Dios Creador de todas las cosas y quién por Su potencia sustenta y gobierna las leyes Universales.

Agradar a Dios en todo era el primer paso de la lista de tres cosas que no van una sobre otra en importancia sino que las tres deben ser el resultado en conjunto de conocer la voluntad de Dios tal como está manifestada en la Palabra de Dios, inerrante, infalible, inspirada verbal y plenariamente, en toda sabiduría e inteligencia espiritual, como está escrito en su secuencia expositiva, sencilla y lógica: “…para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios…”
Decíamos que “Andar como es digno del Señor” es en primer termino “Agradarle en todo”, y en segundo lugar “Llevar fruto en toda buena obra” Y este el punto que explicaré en este post.
Primero quiero dar el significado etimológico de la palabra “Fruto” pues porque a veces escuchamos tantas veces una palabra que a veces pierde para las masas el sentido de la misma, o sencillamente teniéndola como parte del lenguaje común no se conoce íntegramente el significado conceptual, o no puede ser fácilmente definido.
La palabra fruto o fruta se refiere dentro de sus primeras acepciones a un: “Ovario maduro generalmente comestible de ciertas plantas”: Latín fructus que es fruto. Es un producto de la tierra; ingreso, utilidad; goce. De fructus, participio pasivo de frui que es gozar, disfrutar, utilizar, del indoeuropeo bhrug que es fruto, gozar, de la misma familia de disfrutar y frugal. Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Española de Guido Gómez de Silva
Otro diccionario dice: Del Latín Fructum Órgano que contiene semillas de una planta y que procede, generalmente del ovario de la flor. Diccionario Larousse Conciso
Me fascina la idea de que Dios cuando nos quiere dejar una clara explicación de lo que quiere para Su Iglesia no lo hace con palabras y ejemplos que no se puedan entender y en este caso usa el término fruto que es algo absolutamente universal. Son muchas las partes de la Biblia donde se menciona el fruto que debe tener un creyente en Cristo el Hijo de Dios, esto es uno que ha sido regenerado por Dios. El nuevo diccionario ilustrado de la Biblia nos da también un concepto de la palabra Fruto, pero esta vez basado en la propia Palabra de Dios. Veamos:
“…En términos generales, esta palabra indica todo producto que se obtiene de la tierra, pero especialmente designa a las plantas y al fruto de estas. En la Biblia se mencionan varias clases de árboles frutales como la higuera (Nm 20.5), el granado (Dt 8.8), la vid (Jn 15.1), la palmera (Cnt 7.8), el almendro (Jer 1.11), etc. Los espías que Moisés envió trajeron «el fruto de la tierra» para mostrar la fertilidad de Canaán (Nm 13.27).
Frecuentemente se usa la palabra en sentido figurado. Cristo espera que sus seguidores lleven fruto (Jn 15.2). San Pablo nos habla del fruto del Espíritu que es: amor, paz, gozo, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gl 5.22, 23; cf. 5.19–21). Otros ejemplos del uso metafórico de fruto se hallan en Pr 1.31; 11.30; Is 10.12; 57.19 (cf. Sal 132.11, RV 1909)…”
Entendemos por la lectura de la carta que andar como es digno del Señor implica llevar fruto en toda buena Obra. No estamos hablando meramente de los frutos de la tierra de los cuales nos alimentamos y nos gozamos y disfrutamos para nuestra vida, sino en el resultado que brota de la tierra buena del alma regenerada y la semilla sembrada de la Palabra de Dios en ella. Hay muchos textos que hablan de las buenas obras, y una Iglesia que no lleva fruto en ellas no está dando señal de regeneración a rasgos generales. Entonces el fruto es aquello que produce un corazón regenerado, salvado por pura gracia por medio de la fe. Antes de ir más allá en el asunto de las obras buenas como fruto de la fe, es necesario dejar claro el origen de esas buenas obras.
La Biblia dice en Efesios 2: “…8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9no por obras, para que nadie se gloríe. 10Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas…”
Si se fijan en este texto que traigo a colación del pasaje por tener que ver con el mismo en tanto y en cuanto de obras hablamos por la sencilla razón de que:
1.- Las Obras no salvan, y
2.- Las Obras si son evidencia de la salvación.
Debe quedar claro que las obras no son en si mismas la causa de nuestra salvación puesto que esto implicaría robar descaradamente la gloria a Dios y alimentar nuestro yo depravado. Para que nadie se gloríe Dios decretó desde la Eternidad que la salvación sería absoluta e irrevocablemente por gracia. Ahora esto en concordancia con la enseñanza integral de la Escritura. La salvación siempre ha sido y seguirá siendo hasta el tiempo señalado por gracia. Siendo pues un maravilloso regalo que llega al hombre por voluntad de Dios y no por voluntad del hombre y que es por medio de la fe que viene por el oír La palabra de Dios, no la de los hombres, esta fe salvífica que es producida por la misma Obra del Espíritu Santo, para que todo provenga de Dios, no puede ser obtenida por la justicias humanas todas llenas de inmundicia y la misma corrupción de un muerto de más de tres días.
Quedan pues la Obras excluidas del milagro de la Redención por causa de la Gloria de Dios y para la humillación de la soberbia humana y se deja de manifiesto que si algún ser humano está confiando en sus obras absolutamente, o como un complemento a la gracia Divina como haciendo este su parte, ya sea por obras humanas o por la confianza en una decisión; este no podrá ser salvo y se perderá eternamente a menos que Dios mismo le salve por Su misericordia como está Escrito en Romanos 9: “…Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. 16Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia…” Cuando esto sucede, el arrepentido humano, compungido y miserable habiendo sido regenerado por la gracia y la misericordia de Dios entonces está capacitado para obrar. Entonces no hay duda de que las buenas obras tienen su origen en Dios mismo y para la gloria de Su Nombre.
Estas no son cualesquiera obras, sino que son obras que evidencian una fe genuina. Por esta razón dice el pasaje lo siguiente: 10Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas…” Si queremos llevar fruto en toda buena Obra, debemos tener muy en claro estas verdades eternas.
1.- Esa hechura describe al nuevo nacimiento. Solo Dios regenera al hombre soberanamente. Ningún hombre puede regenerarse así mismo, ningún hombre puede darse vida así mismo ni decidir creer porque quiera y querer por si mismo porque no puede jamás porque está muerto y destituido de la gloria de Dios. Por esta razón, aquel pecador que estaba muerto recibió vida para poder creer y venir libremente a Dios, el esclavo es libertado, para que venga voluntariamente a Su Creador y Salvador.
2- La razón para la cual el Linaje Escogido de Dios fue hecho otra vez o regenerado es para buenas obras. Nótese que jamás dice “Por buenas obras”, sino que dice “Para Buenas Obras”.
3.- Estas Obras no son nunca inventadas sino que Dios las preparó de antemano. Es decir desde antes, son obras predestinadas de la misma forma en que el Cordero fue preparado desde antes de la fundación del mundo para salvar a Su Iglesia ¿Para qué?
4.- Para que andemos en ellas. Dije antes en una entrada anterior que andar como es digno del Señor es lo mismo que conducirse, vivir, o tener una vida en conformidad a los méritos y la majestad y la gloria de Aquel que nos sacó de las tinieblas y nos llevó a Su Luz admirable, ¿Para qué?, ¡Bendito sea el Creador! ¡Para la Gloria de Su Nombre eternamente y para siempre porque de El, por El y para El son todas las cosas!
Andamos como es digno del Señor no solo cuando le agradamos en todo, sino cuando llevamos fruto en toda buena obra. Por esto dice la Escritura en la Carta del apostol, Pablo al siervo del Señor Tito en capítulo 2: “…11Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, 12enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, 13aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, 14quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras…”
Pablo ruega y pide a Dios por los Colosenses para que estos fueran llenos del conocimiento de la voluntad de Dios a cabalidad en toda sabiduría e inteligencia o comprensión espiritual a fin de que estos vivieran cada día a la altura de la dignidad o los méritos de Dios agradándole a El en todas las cosas sin exclusión de ninguna, y el punto que estamos viendo, llevando fruto en toda buena Obra.
No agradará ninguno a Dios que no ande en camino de justicia, jamás podrá andar como es digno del Señor puesto que no puede aquel que no ha sido regenerado, y tampoco podrá por más falsificaciones que pueda engendrar tener fruto digno, y fruto en toda buena obra porque esas obras serían como trapos de inmundicia. Por esta razón cada uno debe preguntarse si su vida está dando ese fruto de buenas obras, por esto dijo el profeta Juan como está reseñado en el Evangelio de Mateo 3: 7Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, 9y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. 10Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego…”
No hay fruto de buenas Obras sino hay regeneración. Necesito con urgencia hacerte entender esto amigo lector puesto que las mayorías confían en sus obras para salvarse, y aún en las Iglesias las obras pueden ocultar el corazón de piedra de un hombre o mujer que están muertos y ciegos andantes sobre llamas voraces de fuego y tormento eternos. ¿Eres ya salvado por Dios? El llamado de Dios para ti si no eres regenerado es al arrepentimiento en Hechos 3: “…17Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. 18Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. 19Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, 20y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; 21a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo…”
Es curioso que la palabra “Fruto” tenga acepciones como “Disfrutar”, “Gozar”, entre otras hermosas palabras y es que forman parte de la misma familia. Aquel que siembra y obtiene el fruto de la tierra se goza de esos frutos porque por estos podía ser sustentada su casa, tierras fértiles eran evidencia de la bendición de Dios muchas veces, aunque no siempre y ¿No ha de alegrarse aquel que cosecha? Y es que el fruto del cristiano en toda buena obra no puede menos que producir gozo y disfrute en Cristo Jesús, aquel que tiene frutos dignos de arrepentimiento tiene de que gozarse, tiene de que agradecer a un Dios misericordioso, podrá disfrutar de la Gran Obra de Cristo en la Cruz y del resultado de las acciones Divinas en las cuales el mismo andará por la gracia de Dios.
El resultado de estas Obras preparadas de antemano, o predestinadas no solo anulan la jactancia humana de poder ser tentado a creer que algo a sido hecho por ellos mismos, sino que anima al creyente pues este sabe que tanto el querer como el hacer son dones de Dios colocados en el hombre por su buena voluntad, y este a su vez es llamado una vez hecho apto, para obrar conforme a la Escritura y tener la dicha de poder tener fruto en toda buena Obra. Llevar fruto en toda buena obra, es evidenciar por medio de sus acciones buenas que es un hijo de Dios regenerado y salvado. Una vida sin fruto es evidencia de muerte espiritual, pero una vida que nada como es digno del Señor, agradando a Dios en todo y llevando fruto en toda buena obra es evidencia de que ha ocurrido el milagro del nuevo nacimiento.
En la próxima entrada veremos cuales son esas buenas obras que evidencian que somos elegidos de Dios…
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