Motivaciones Incorrectas al ingresar a un Seminario Teológico:::…

Publicado: enero 6, 2010 en Uncategorized

Es la última noche de campamento y el predicador enfila sus ojos en los jóvenes del auditorio, las gotas de sudor bajan por su rostro y sus labios empiezan a soltar los versos de la Biblia, el libro de los cristianos. En la muchedumbre, jóvenes ansiosos quieren saber la voluntad de Dios para sus vidas. Pronto el predicador lanza sus saetas:

“…Dios está buscando a un hombre que se pare en la brecha…”

Mientras, algunos jóvenes que aman a Dios, dicen en sus más profundos pensamientos y anhelos,

“…yo, yo soy ese hombre, yo me detendré en la brecha…”

Seguidamente el predicador dice,

“…pero ese hombre debe estar preparado para estar parado en esa brecha…”

“…debe prepararse, debe estudiar…”

El joven piensa,

“…yo quiero, yo quiero estudiar y prepararme para estar parado en la brecha…”.

¿Me están siguiendo?, bueno, seguidamente el predicador dice:

“…necesitamos hombres que se paren en la brecha, hombres preparados; y esa preparación solo la pueden obtener en un lugar…”

A estas alturas quizá el joven piensa y en medio de aquella mezcla de emociones dice en su mente:

“… ¿Dónde?…”

Por supuesto que el predicador dirá:

“…debes ir a nuestro Instituto…”,

Quiero aclarar que yo no estoy en contra de los institutos, Colegios, Universidades y Seminarios Bíblicos, pero si en contra de esto, el predicador le dirá luego de terminar el mensaje:

“…debes ir a nuestro Instituto, y no importa que no seas bachiller, o que tus padres no estén de acuerdo, deja que los muertos entierren a sus muertos, tu ve y predica el Evangelio y estudia con nosotros en nuestro Instituto…”

Lo que menos uno escucha en este tipo de predicadores “Captadores de prospectos” es dar una exposición detallada de cómo saber según la Biblia que Dios le está llamando para servirle y esto es delicado, porque las vidas de esos jovenes pueden ser lastimadas.

Nunca estos hombres enseñan a sus jóvenes que deben ser responsables en el sustento de su hogar si no hay ingresos holgados o si el padre está ausente que es algo tan omún en nuestras Americas. Nunca les enseñan a estos jóvenes, en su mayoría solteros, que un día deben casarse y preparase para ello si Dios lo concede, pensar en una familia y en estabilidad laboral.

Estos hombres animaran a los hijos de muchos a dejar sus estudios de pre grado y les dirán con voz de trueno que la Universidad “Es un centro perverso de propagación de filosofías y ciencias heréticas”, pero no les dirán que ellos pueden ser un poderoso testimonio como estudiantes y futuros profesionales que pueden influenciar las áreas de las ciencias y la filosofía pues la mucha ciencia lleva a Dios, y la filosofía correcta también, influenciar hasta las más altas esferas de la sociedad con su cristianismo vivido y predicado y ver los efectos de ello en un impacto Bíblico en los Poderes e Instituciones de un Estado.

Aquel que es llamado al ministerio está tan seguro de su llamado, como que su salvación depende de Cristo y está segura en el, pero deben buscar la evidencia del mismo, digo el llamado al servicio, no la salvación; en las Escrituras y en la voz de los ancianos y el Pueblo del Señor que dan testimonio después de algunos años de que esa persona es idónea para el servicio a tiempo completo.

Un predicador que incite a un joven a dejarlo todo por amor a Dios, siendo que ese joven apenas está empezando en la fe, o se duda sobre algunas cualidades de carácter o de su preparación y vida familiar, es una tremenda irresponsabilidad. Los ministros deben tener cuidado de no deformar el concepto de llamado a los jóvenes de sus iglesias, no sea que en lugar de hacer un bien, hagan peor mal por su mezquindad. Por esto escribí este artículo.

“…Motivaciones incorrectas a la hora de ingresar en un Seminario Teológico…”

“…y yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice Jehová…” Jeremías 23:32 RV 60

  1.  Si estoy cansado de vivir con mi familia, y quiero huir de casa por no querer sujetarme a las reglas u otra razón parecida, no debo entrar al seminario. Es triste que el ministerio sea tan rebajado por aquellos que van a estudiar a un lugar sin ser llamados de Dios por la sencilla razón de que quieren huir de casa y pasarla bien lejos de sus padres, o porque no desean enfrentar sus realidades. Mi consejo es que no salgas de casa aún, que estudies y trabajes y cuando no quieras irte de casa, cuando tu hogar sea dichoso y feliz, entonces verás si el seminario o instituto es para ti. No uses el ministerio como una saluda fácil. 
  2.  Si no tengo nada más que hacer en la vida, mi opción no debe ser el seminario. Otros al ver que sus vidas carecen de sentido, y están tan desocupados que no saben que hacer, escuchan el llamado “Universal” al ministerio y de pronto un vago engrosa las filas de la Escuela de Profetas. Lo interesante es que lo mismo que hacía en la calle, lo hará en la institución. Por favor joven, ocúpate en algo, no vayas al ministerio a llenar el vacío de tu vagancia. 
  3.  Si quiero ser respetado y honrado por la congregación, no debo pensar en ingresar al seminario. Otros son traspasados por los deseos de obtener glorias humanas. Algunos predicadores en franca desproporción hacen tanto énfasis en forzar a entrar gente a estas instituciones para poder tener buenos números y reportes a fin de alegrar a los contribuyentes, que dividen la iglesia en dos grupos. Los santos que entran a la Escuela de Profetas, y los Laicos quienes por regla general están un escalafón por debajo de esta curia. No es una buena motivación el recibir respeto y halagos como consecuencia de tu deseo de entrar al ministerio. Los verdaderos ministros serán más bien perseguidos e infamados. No hay nada más peligroso que esto joven, ten cuidado y examina cual es tu motivación. Quizá un día la gente que hoy de halaga, mañana te maldecirá, ¿Y qué haras entonces?
  4.  Si quiero evadir responsabilidades familiares, no debo ingresar al seminario. ¿Ha sabido usted de alguien que deja a sus hijos para que sean criados por otra persona, porque este alguien fue llamado a ser misionero? Quizá hay contextos de contextos es cierto. Pero si se algo, Dios no puede agradarse de uno que en Su Nombre se desligue de sus responsabilidades familiares y se encierre en un claustro monástico olvidando las realidades de esta vida. Es una tremenda irresponsabilidad aceptar en una institución interna de estudios teológicos a un hombre que tenga carga familiar, y deba trabajar para el sostén del hogar. Por esto es que los hombres que van al ministerio han de estar preparados por Dios y llamados por Dios para ello, no por un motivador evangélico. Joven asume tus responsabilidades y ruega a Dios para saber si eres o no llamado por El.
  5. Si vengo de un campamento o una conferencia muy emocionado, debo esperar un poco, no debo entrar a un seminario (Salvo que Dios llame, el llamado de Dios es irrevocable). ¿Cuántos hemos visto al final de una conferencia o campamento pasar al frente del altar a multitudes de cristianos que con lagrimas en sus ojos dicen: “Heme aquí Señor” y ves como sacan las fotos, y las colocan en periódicos cristianos, y después de ello nada sabes a donde se fue la multitud, y además vienen jóvenes diciendo “Dios me llamó…” bajo los efectos emotivos de una predicación, más no bajo la convicción del Espíritu? Ten cuidado joven, no sea que estés tan emocionado que estés cegado y desoyendo la Voz de Dios. Esto no es un absoluto, debo repetir vez tras vez que hay casos de hermanos ya casados, establecidos que son llamados y que quizá no están tan educados teológicamente, pero apuntan a ello. Cada cual que es llamado sabe que lo es, pero aprovechar la emoción de un joven y manipularlo es contrario a la piedad y a la fe cristiana. Espera joven que las emociones mermen, y ruego, ruega a Dios para que EL te muestre si eres o no llamado al servicio a tiempo completo.
  6. Si no tengo un oficio, no quiero hacer nada y no quiero estudiar una carrera técnica, universitaria, o aprender a hacer algo con mis manos, no debo entrar al seminario. Escuché a un siervo del Señor afirmar: “…Dios no llama a gente desocupada al ministerio…” Me impresionó mucho aquello, pero luego entendí que un buen estudiante podría ser un buen Teólogo, y que un buen trabajador podría ser un buen ministro. El que un joven se gradúe en la Universidad dice mucho de su constancia y de su carácter. Un Ingeniero, un Médico, un Abogado que tengan responsabilidades de enseñar la Escritura, jamás se prepararán por debajo de lo que se prepararon o preparan en sus Universidades. Abogo porque los que entran en un Seminario, o Instituto a tiempo completo no sean desocupados ni vagos, sino que sean llamados que estuvieron bien ocupados y siendo muy útiles. Algo deben saber hacer para trabajar con sus manos como es justo y agradable al Señor. Dios usará con Poder sus capacidades y preparación. Es triste que un joven ingrese al Seminario o Instituto porque fracasó en todo lo demás. Joven pruébate, estudia, saca una carrera, termina el bachiderato y mientras prepárate, estudia la Biblia, ora y confirma si el llamado es genuino, Dios te lo hará saber y dispondrá todo para que puedas hacerlo, pero no creas que te usará tanto como te usaría si desarrollaras todas tus capacidades. 
  7.  Si no tengo tiempo suficiente en la fe, tanto como para confirmar el llamado de Dios al ministerio, no debo entrar a un seminario, no un neófito. Ya lo dijo el apóstol “…no un neófito…” Lo pero que un pastor puede hacer es darle el pulpito a un joven que apenas tiene meses de conocer a Dios porque da muestras de fervor y amor a Dios. Es necesario que las frutas se maduren para poder comerse y la mariposa antes de volar debe estar encerrada en su envoltorio. Da el pulpito a un joven que recién ingresa a una Iglesia e inyectarás en el veneno de la vanagloria. Es un tremendo error exponer a un joven. O a un nuevo creyente a esta experiencia sin estar preparados para ello y sin entender lo sublime y lo importante que es estar parados en ese lugar de vida o muerte abriendo las Escrituras Sagradas que hacen temblar los cimientos de la Tierra. Joven observa como crecen las plantas y los bebés. Todo tiene su tiempo, escucha la voz de Dios. No te apresures con los pies, no sea que vayas y peques contra Dios.
  8. Si no soy bachiller, no debo ingresar al seminario (Salvo algunas excepciones, el llamado de Dios no es excluyente y no es condicionado a esto, es irrevocable), pero me refiero a los más jóvenes. Este tema es importante. Algunos reciben a hombres que aman a Dios en sus instituciones y les ofrecen licenciaturas en Teología, pero estos hermanos no han podido lograr la meta de la Secundaria. ¿No sería una tremenda muestra de llamado de Dios en un jovencito el terminar sus estudios y demostrar su capacidad intelectual para entender la Teología sistemática? Se que alguno no estará feliz de leer esto, pero una cosa, los hombres que Dios ha usado más en las Escrituras, y en toda la Historia de la Iglesia han sido hombres estudiosos y doctos. No hay duda. ¿Ya has sacado tu bachiderato?, Por favor joven termina tus estudios y hazlo para la gloria de Dios. Te aseguro que Dios te usará más, mientras más puedas usar el cerebro que El te dio pata pensar. Se honesto contigo y no te dejes embaucar.
  9. Si quiero impresionar a una chica, no debo entrar al seminario. En este punto alguno se reirá, pero los hay hermanos, los hay. Ya sabes joven que esta no es una buena motivación, va a terminar muy mal todo.
  10. Si quiero una vida llena de comodidades y lujos, no debo entrar al seminario. He sabido de jóvenes que ven a los misioneros americanos tan cómodos, con sus grandes vehículos y casas, con sus portátiles y equipos de ultima generación y han dicho: “…yo quiero ser como el…” Que triste futuro para el joven que busca el ministerio para vivir cómodamente de las ofrendas de las Iglesias de Dios. Si esa es tu intención no creo que te quede mucho tiempo sobre tus pies, y tu caída está cerca. El ministerio no es una fuente de ganancias y riquezas. Acá está el mismo principio que hemos visto antes. Un joven sin recursos, no encuentra nada que hacer, y ve el ministerio como una fuente de ganancia. Comida gratis todos los días y paseos misioneros, que son más paseos que misioneros. Lo último que un joven debe pensar al ingresar en un seminario es en esto. Por eso creo más en el joven pudiente que entra a un humilde seminario, que el no tan pudiente joven que entra en un seminario ostentoso. Esto no es un axioma, es un principio, hay sus excepciones lo sabemos, pero este escrito va dirigido a ese joven que piensa que el ministerio es lujo. Quizá lo sea para el, pero después de vender la verdad de Dios cuando apostate de la fe y se de cuanta que no era llamado de Dios ni era de Dios por sus frutos.
  11. Si me persuadió un hombre y no Dios con su llamado irrevocable, no debo ingresar al seminario. Bueno solo le pido al Señor te ayude a ver querido joven cuando hay delante de ti un manipulador. Abre tus ojos y atiende a la voz de Dios.
  12. Si Dios no te ha llamado, no debes ingresar a un seminario, los llamados saben cuando son llamados. Si descubres que Dios no te ha llamado por favor desiste o harás mucho daño. Quizá ahora no te llame, pero luego lo haga cuando sea el tiempo de EL. Un joven fue aceptado en una oportunidad en un instituto interno para que dentro del mismo descubriera a que lo había llamado Dios. La verdad es que el joven no permaneció allí, porque no era llamado a estar allí. ¿Por qué fuerzan a algunos jóvenes a ingresar en estas Instituciones sino no hay seguridad ni confirmación alguna de un llamado especial de Dios?
  13. Si quiero una cama y una habitación, porque yo no tengo donde dormir fuera, no debo entrar al seminario. El seminario o instituto no es un hotel donde quedarme porque yo no tengo donde vivir. Otra vez te digo, solo aquellos que Dios ha llamado al ministerio y cuyos dones son manifiestos deben entrar. De esta manera ingresarán pastores maestros y evangelistas. No estudiarán para ser eso, porque ya lo son. Solo se perfeccionarán. Por esta razón asegúrate de tu llamado o no entres.
  14. Si quiero pasar unos años probando algo nuevo y se me ocurre que puede ser el seminario, no debo entrar al seminario. Este no es el sitio para experimentar tus nuevas emociones. Este es el lugar donde deben ir los profetas de Dios, no a ser profetas, sino que son profetas y por eso ingresan al mismo.
  15. Si no se lo que quiero en la vida, no debo entrar al seminario. En el afán de tener gente a como de lugar algunos directores de seminario le dicen al joven, “…sino sabes que quieres hacer, ven y está con nosotros…” Quizá sea algo aparentemente bueno, pero no lo creo así. Como pastor debo guiar a esta oveja joven a entender el propósito de Dios para su vida y que quiere Dios de El según muestra Su Palabra. Esto se hace con pastoreo y oración y amor por esa oveja joven, no metiéndolo al seminario. 
  16.  Si lo que quiero es entrar por que mis amigos están en el seminario, no debo entrar al seminario. El seminario o instituto no es un club. A veces vemos que si entró uno, todos luego quieren entrar y lo pero es que el director del mismo los deja porque bueno, “…tendremos más números para los reportes…” Si Dios llamó a mi amigo, puede que a mi no me llame. Puede que nos llame a los dos, pero debo estar seguro de ello. Puede además que yo si sea llamado, pero mi amigo no, entonces, ¿Debo animarlo a entrar?, ¡No! Dios se encargará de hacerle saber que El quiere que entre o no. 
  17.  Si lo que quiero es quedar bien con el pastor, no entrar al seminario. Es bueno agradar a nuestros pastores, pero no al precio de ir en contra de la voluntad Divina. Si tienes un buen pastor estoy seguro que te animará a orar antes de tomar una decisión. Te ayudará a buscar respuestas en la Biblia. Mientras oran te animará a estudiar y a pensar en el futuro, en tu sostén y el sostén de tu futura familia. Si tienes un buen pastor el no te manipulará y te invitará a buscar los designios de Dios en sus vidas y no dejará que hagas nada por emociones, sino por una profunda convicción basada en las Escrituras y la oración, además del testimonio de todo el pueblo de Dios, tus hermanos en la fe, quienes oran por ti y comparten la fe en una Iglesia Local. Si tienes un buen pastor el jamás te presionará a hacer nada y con amor te guiará a escuchar las ricas y benditas verdades de la Palabra de Dios, te aconsejará sensatamente y jamás pensará en su beneficio, sino en la gloria de Dios y tu beneficio en Cristo.

Mi intención es desanimar a aquellos que no han sido llamados por Dios al ministerio y evitar las grandes frustraciones de muchos jóvenes y el sin provecho de muchos ministerios. Si eres llamado por Dios, animate, sigue adelante y esfuérzate en la gracia…

“…y yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice Jehová…” Jeremías 23:32 RV 60

Atte. Fares Palacios

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